AEMPPI Ecuador

Sobre el Maltrato Estudiantil

Sobre el Maltrato Estudiantil

El día 12 de enero, se viralizó en redes sociales un video que demuestra la falta de respeto y abuso de poder que existe por parte de ciertos docentes universitarios hacia sus alumnos, y, esta no es la primera vez que ocurre un acto así. Como estudiantes de medicina tomamos el hecho con desilusión, pero con valentía para no volver a quedarnos callados frente a ningún tipo de violencia.

La violencia es un elemento del diario vivir y la cotidianidad de muchos estudiantes desde hace varios años. Es un despliegue de lo que está sucediendo en todos los estratos sociales, económicos y culturales que hacen parte de la sociedad. Es en instituciones educativas y aulas de clase, donde durante varios años ha sido disimulada, encubierta y callada, tanto por educadores y directivos, que hacen parte del sistema educativo. Es por ello que, el problema ha ido aumentando silenciosamente hasta alcanzar tan altos niveles que atentan a la salud mental de los estudiantes, provocando en la víctima exclusión social, baja autoestima, desconfianza, depresión, sentimientos de soledad, problemas para relacionarse con otras personas, e incluso el abandono de sus carreras.

La violencia hacia las/los estudiantes, aparte de lesionar, atropellar, desmoralizar y desmotivar el proceso de aprendizaje, es un fenómeno que se imita y se repite, al punto que, si no se interviene a tiempo, es el germen para futuros agresores.

Como AEMPPI Ecuador, tenemos cero tolerancia a cualquier tipo de violencia y exhortamos a las autoridades de todas las universidades a tomar las siguientes acciones:

  1. Dar un seguimiento constante y holístico a nuestros estudiantes para asegurar su bienestar físico y psicológico.
  2. Asegurar la confidencialidad y proteger la integridad de las víctimas.
  3. Generar programas de evaluación al docente, tomando rigurosas medidas de acción frente a aquellos que violan los derechos de los estudiantes, incluyendo activamente a los y las estudiantes en el proceso.
  4. Establecer programas de ayuda psicológica para docentes y estudiantes, realzando la importancia de la salud mental y más aún en el tiempo de crisis que se atraviesa actualmente a nivel mundial.
  5. Separar de las aulas a los profesionales que se sienten ya cansados de impartir conocimientos y que implican un verdadero peligro para la formación educativa de los estudiantes y el cuidado de su salud mental.
  6. Dar paso a profesionales que cuenten con la vocación necesaria para ser llamados dignamente maestros.
  7. Establecer dentro del proceso de contratación docente y renovación de contratos, evaluaciones psicológicas y pedagógicas para identificar y separar oportunamente a aquellos docentes que no muestren el perfil adecuado para cumplir sus funciones.
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